Siento hastío hacia tu estilo vacío,
cada rima mía es una mina de oro y zafiros,
porque conozco el aislamiento y el placer del sufrimiento,
mas no así el límite del pensamiento.
Quizá cambie los muebles de sitio
y dé una mano de pintura a esta vida mía gris,
suba las persianas de mis párpados,
para que los rayos del sol sequen mis lágrimas de barniz.
Así mi vida cuando todo se junta,
pero mi rima loca educa y no caduca nunca,
y es tal la ventaja que les llevo,
que para ponerme a su altura tendría que empezar de nuevo.
Mi madre siempre decía que hay que mirar hacia delante;
eso sí, sin olvidar quien fuiste.
Recuérdame que estoy vivo por si me olvido.
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